Para calcular la rentabilidad de un alquiler necesitas definir qué ingresos utilizas, qué gastos restas y sobre qué inversión divides. Dos porcentajes pueden parecer comparables y estar calculados con criterios distintos.

Usaremos un ejemplo ficticio, en euros, para mostrar cada paso. No representa una vivienda disponible, una renta de mercado ni una recomendación de inversión. El método puede aplicarse a otra moneda siempre que todos los importes sean coherentes.

La rentabilidad bruta es una primera aproximación

Una forma habitual de calcularla es dividir el alquiler anual previsto entre el precio de compra y multiplicar por cien. Si el piso cuesta 200.000 € y se alquila por 1.000 € al mes durante doce meses, el resultado es 12.000 / 200.000 × 100 = 6 % bruto.

Ese cálculo no descuenta gastos y asume doce meses cobrados. Tampoco incluye los desembolsos necesarios para adquirir o preparar el inmueble. Por eso conviene indicar siempre la fórmula junto al porcentaje, sobre todo si lo comparas con una cifra presentada por otra persona.

Incluye la inversión necesaria para empezar

Supongamos 20.000 € de gastos de compra y 10.000 € de puesta a punto. La inversión inicial del ejemplo pasa a ser 230.000 €. Son supuestos de trabajo, no porcentajes fiscales ni presupuestos orientativos para una ciudad.

ConceptoSupuesto
Compra200.000 €
Gastos de compra20.000 €
Puesta a punto10.000 €
Inversión inicial230.000 €
Alquiler mensual1.000 €
Ocupación equivalente anual90 %
Costes operativos anuales2.800 €

Del ingreso previsto al resultado operativo

Con un 90 % de ocupación equivalente, el ingreso anual estimado es 1.000 × 12 × 0,90 = 10.800 €. Restando los 2.800 € de costes obtenemos 8.000 €. Divididos entre 230.000 €, producen un 3,48 % de rendimiento operativo.

Los costes podrían incluir partidas como mantenimiento, seguro, gestión, comunidad o tributos vinculados al inmueble, según el caso y quién los asuma. Hay que presupuestarlos de forma expresa. El cálculo todavía es anterior a financiación e impuestos sobre la renta y no incluye revalorización ni costes de venta.

Por qué “neta” necesita una explicación

La palabra neta no tiene utilidad si no se aclara de qué es neta. En una comparación puede significar después de gastos operativos; en otra, después de hipoteca e impuestos. Llama a cada resultado por lo que mide y evita presentar un retorno operativo como dinero disponible en tu cuenta.

Si financias la compra, calcula por separado los pagos de la deuda y el flujo de caja. El capital amortizado y los intereses cumplen funciones distintas; restar toda la cuota sin explicar el objetivo mezcla el análisis de tesorería con el del rendimiento. Una revisión financiera individual debe incorporar las condiciones reales del préstamo.

Prueba un escenario menos favorable

Con los mismos importes, pero ocupación del 80 %, ingresarías 9.600 €. Si además los costes aumentaran a 3.300 €, el resultado operativo sería 6.300 €: un 2,74 % sobre la inversión. Este cambio no predice lo que ocurrirá; muestra cuánto depende la conclusión de tus hipótesis.

En alquiler temporario, trabaja primero por temporadas, noches e ingresos netos de cada reserva. No conviertas sin más una tarifa de verano en un alquiler mensual constante.

Usa una herramienta que deje visibles los supuestos

El comparador de AAC Property calcula inversión, ingreso anual, costes y rendimiento operativo con tus cifras. Los importes se procesan en tu navegador. No consulta rentas reales, no verifica la posibilidad legal de alquilar y no elige automáticamente la mejor compra.

La decisión final también incluye liquidez, estado del inmueble, documentación y tus necesidades. Antes de invertir, contrasta los supuestos y los aspectos fiscales y financieros con los profesionales adecuados.

Cómo se ha preparado esta guía

Contenido elaborado con apoyo de IA y revisión editorial. Las guías prácticas proponen un método de comprobación; las fuentes externas citadas se consultaron el 27 de septiembre de 2026. Los ejemplos numéricos se identifican como ficticios. Las decisiones jurídicas, técnicas y fiscales requieren una revisión profesional del caso concreto.

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